domingo, 6 de marzo de 2011

Toda una vida

Julia entró en casa, agotada, y dejó las bolsas del supermercado sobre la mesa. Se tenía que dar prisa, el nieto de su amiga Marisa llegaría en unos minutos para sus clases de internet. Sin pensarlo, encendió la radio.

-¡Damos paso a un correo lleno de pasión que nos ha mandado Guillermo!

“Dedico la siguiente canción a la persona de la que estoy enamorado desde hace más de veinticinco años. Se titula Para el amor no hay edad”, leyó el locutor.

Sonó el timbre.

-Guillermo, ¡qué puntual!

Los ojos del joven brillaron mientras ella, coqueta, se atusaba las canas.
Estoy de acuerdo en que hemos perdido la capacidad de leer durante mucho tiempo seguido. Lo que no se es si toda la responsabilidad es de Internet

martes, 1 de marzo de 2011

Cuando el medio es el mensaje

Un mundo distraído

La tercera parte de la población mundial ya es 'internauta'. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro 'Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?' El experto advierte de que se "está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma". 

 

Propuesta de trabajo

Leyendo el reportaje al que te remite la entrevista con Nicholas Carr, me he dado cuenta de que no estaría de más que alguna de las relaciones de los personajes fuera de tipo virtual. Creo que no podemos obviar este tipo de comunicación y, por qué no, incluso de encuentros.

¿Qué os parece? ¿A alguien le sugiere?

lunes, 28 de febrero de 2011

Guión de un Pasado Contrariado

ESCENA 1: INT. CAFETERÍA DEL CENTRO DE LA CIUDAD. NOCHE.

PLANO 1: PLANO MEDIO CORTO, CON LA MESA DE LA CAFETERÍA EN CUADRO Y OTRA MESA, CON DOS JÓVENES EN SEGUNDO PLANO.

BEA Y FRAN están sentados alrededor de una mesa de la cafetería. Observan la otra mesa, que se encuentra detrás de ellos.

(VOZ EN OFF)

Ellos discutían mientras miraban.

Miraban mientras discutían. Y eran viejos, ancianos, mucho tiempo ya vivido desde entonces. Se estaban tomando el café por la tarde, cuando nunca antes lo solían hacer, en la cafetería más céntrica de la ciudad. El ambiente olía a filósofos libreros y a cantautores antiguos. Eran dos amigos que se querían mucho y hacia ya tanto tiempo que no hablaban…

PLANO 2: PLANO ENTERO EN BEA.

BEA

Mira esa pareja de jóvenes. ¿No les dará vergüenza? ¡Qué barbaridad!

PLANO 3: PLANO ENTERO EN FRAN.

FRAN

(carraspeando…)¡Es que ya no sabe que hacer la gente de esta generación! En mi época, cuando eras joven…¡no quedabas con la chica más de tres días seguidos! Pero…¿ qué quiere este chaval? ¿Salir con ella? ¡qué disparate! ¡con lo bien que se está sin ataduras ni compromisos!

PLANO 4: PLANO MEDIO CORTO, CON LA MESA DE LA CAFETERÍA EN CUADRO Y OTRA MESA, CON DOS JÓVENES EN SEGUNDO PLANO.

BEA

(agitando los brazos y elevando la voz)¡Sí, Fran! ¡Igualito a mi chaval! ¡Ahora le ha dado por hacer planes de futuro con esa chica!, ¡qué disgusto, qué disgusto! ¡primero sale con una chica y ahora le da por pensar en tener hijos! ¡pero si es un chico! ¡puede recorrer el mundo y fornicar todo lo que quiera! ¡con la cantidad de mujeres jóvenes y atractivas que hay por ahí! ¡y se detiene en una!

FRAN

Ni que lo digas, Bea. Me da una sensación rara… como si realmente tuvieran las cosas claras. ¡Si yo a su edad estaba completamente desorientado! ¡era lo normal!

BEA

¿Desorientado? ¿y yo? ¿cómo estaba yo? Por un lado, tenía la idea de nuestros padres en la cabeza de: “ tienes que formar una familia y tener hijos” y por el otro sentía que de alguna forma no sabía si era eso, precisamente eso, lo que quería… Y Fran, mi querido Fran, vosotros, en aquella época, no ayudabais en nada con vuestro afán de no vincularos en relaciones y de idealizarlo todo. Buscando la mujer perfecta… ¡jaja! ¿La encontraste?

FRAN

(bajando la mirada al suelo) Sí, estábamos perdidos.

BEA

Sí.

FRAN

(Sonriendo…)Qué bonito era todo y qué bien se está uno ahora.

FRAN

¡Oye, una pregunta! ¿De quién serán todos estos chavales jóvenes que vemos por aquí? Ninguno de mis colegas tuvo hijos…

BEA

Ya. No sé. Tal vez… creo que alguna de mis amigas sí que optó por lo de la inseminación artificial, allá por el… 2020 o alguna realizó ya un último intento antes de que se volviera infertil con las nuevas técnicas de ginecrización. Quería tenerlos, ¡ya ves que tontería!

FRAN

¡Es que…mira que escándalo! ¡cómo se miran! ¡como enamorados! ¡qué pegajosidad!

PLANO 5: PLANO ENTERO EN BEA.

BEA

Es algo realmente extraño lo de esta juventud, de qué forma, para contrariarnos, han vuelto a encontrarse a sí mismos, como de repente.

El reloj cambiante de la realidad

Somos muchos y no somos nadie. En el momento en el que experimentas esta sutil sensación el tiempo se detiene. Y ya no hay nada que hacer. El mundo evoluciona, cambia. Millones de hilos interconectados que mutan al compás de su propia red. Engranajes que rotan distorsionados, expectantes de un nuevo colapso que lo cambie todo. Y ahí estaba yo. Sabiendo que lo que fue, las amistades que tuve, el tiempo que pasé en compañía de unos pocos que lo eran todo, había evolucionado.

Esos momentos del pasado, en los que uno se sentía parte absoluta del todo, habían sido momentos fugaces que habían quedado impregnados como una huella en el tiempo del mundo. Y nadie, absolutamente nadie, recordaría como algo trascendental aquello que fue importante una vez.

Conocemos personas, que impactan de una forma irreversible en nuestra construcción de las cosas y de repente, todo lo que existe alrededor cambia, y nos extrae de esa realidad exquisita. Somos empujados por corrientes invisibles de aquello que era perfecto, absoluto, y entramos en el limbo de lo que podía haber permanecido para siempre, quedándonos fuera de todo, con una sensación de absoluta vacuidad, despegándonos de la trayectoria de las cosas.

Todo empieza, evoluciona y termina. Pero… ¿qué es lo que queda de nosotros en esos momentos de cambio trascendental? El recuerdo de cómo fueron las cosas y de cómo han terminado siendo. El recuerdo de las experiencias, que quedan impregnadas en la huella de nuestro propio reloj vital. Somos… de principio a fin: el reloj cambiante de la realidad.

Serendipity

La vida. Ese continuo de momentos, circunstanciales, o elegidos por nosotros mismos. Cruces vitales de azarosa espontaneidad.

Ella acudió a aquel lugar, como si no pensara en nada. No esperaba nada. Solo un momento de evasión, de conexión con el mundo y con los que quería y la rodeaban. Una copa de tequila. O, a lo mejor no era conexión con el mundo lo que buscaba. Sí evasión. Volar mentalmente hacia otro lugar, despojarse del día a día, flotar en la irracionalidad de las circunstancias, en una nube de absoluta neutralidad. Porque no sabía por qué necesitaba la copa, tan contundente. Una amenaza contra su propia integridad; una forma de hacer las cosas mal, a posta.

Él. ¿Quién era él? Desde de que le habían dicho que no era bueno con el violín, su violín, ya no sabía quien era-a que se dedicaba-quien era. Desde que su novia le dijo que ya no le quería ya no sabía qué quería-si se quería-si alguien le querría, algún día. Lo sabría. Las notas de su nueva composición se colaban, navegaban en su cerebro mezclándose con Common People de Pulp. Era aquel sitio lleno de gente, era aquella copa de tequila lo realmente auténtico. Y nada tenía sentido para él. Había tanto tumulto a su alrededor, que, de alguna forma se sentía solo y empujado por tanta gente… en medio de la nada, intentando sonreír y dar el tipo. Sí, dar el tipo, es lo único que le quedaba. Sus amigos eran buenos tipos, había que estar a la altura de las circunstancias.

Ella no sabía si su amiga le perdonaría. Estaba a su lado. Bebía su medio vaso de tequila, mientras miraba como la rechazaba. Su amiga estaba allí, pero su mirada vagaba como perdida, distorsionada al ritmo de Common People, sí, ”common people”, ¡”vamos gente!, ¡hay que seguir hacia delante!”,pensaba. Acostarse con el novio de una amiga no es la mejor opción. Solo es una opción que duele. Tanto… Es el momento de ir a visitar al dj.. tal vez… “Un buen día” de los Planetas haga que las cosas cambien. Ella se imaginaba teniendo el poder suficiente para cambiar el Todo, ella se imaginaba siendo la reina de corazones que, con su tridente, cambia las circunstancias del mundo.

Él pensó que era el momento de ir a ver a Marc, el dj. Necesitaba a alguien auténtico, alguien que le reconociera como músico, por primera vez en tanto tiempo…Y tal vez, y solo tal vez, “Un buen día” de los Planetas podría ser la opción para animarse.”¡Venga tío, que solo es un sábado más entre tantos! ¡Cómete el mundo! ¡Atraviesa el garito y demuestra quien eres!”.Eran solo algunos de sus pensamientos mientras se abrazaba al panel de la cabina.

“¡Venga guapa! ¡Tu puedes llegar! No puedo…el tequila me impide moverme con claridad. Veo al dj. Es el momento” piensa Ella mientras se tropieza con algo, no sabe con qué, y se estampa con el panel del dj.

“Un Buen Día” de los Planetas, por favor”

“Tío, necesito Un Buen Día de los Planetas,¿lo tienes?”

Justo al mismo tiempo. Ella y Él. En el mismo lugar, bajo las mismas circunstancias. 32” de aproximación espacio-temporal. Toda una estadística improbable para que coincidieran, para que se encontraran, para que se miraran, para que decidieran gustarse y necesitarse. Tanto y en tan poco tiempo… Ahora Él sabía que había esperanza, que podría encontrarse. Ahora Ella comprendería que todo, absolutamente todo es intrascendental, duele menos y es más auténtico, porque ha conseguido evolucionar y encontrarse un poco más, solo ese poco más.

¿Por qué decidieron en el mismo momento, en el mismo instante, pedir la misma canción pasando por el mismo ala este de la sala? ¿Qué habría ocurrido si no se hubieran pedido un tequila, si Él hubiera sido alabado por su violín, si Ella hubiera decido quedarse en casa y no salir aquella noche especial? Nada. Realmente la nada, u otras miles y millones de posibilidades. Conjunción de factores en un espacio tridimensional de coordenadas, que, bajo el influjo de los dados de algún dios caprichoso caían como soldaditos de plomo ante la levedad de las circunstancias. O tal vez, y solo tal vez, ellos debían de encontrarse. Querían encontrarse, pero no lo sabían todavía, aunque llevaban sabiéndolo desde el principio de los tiempos: fuerzas inconscientes que nos empujan, que provocan choques de protones, de neutrones, que nos dirigen hacia la persona con la que estamos predestinados. Porque todo y nada está escrito.¿Quien sabe?

domingo, 27 de febrero de 2011

Miguel Giner en la consulta del médico



Miguel está en el traumatólogo para la revisión anual de la pierna. Va pertrechado con La Celestina. No le gustan las conversaciones que se entablan en las consultas de los médicos y evita por todos los medios entrar en ellas.
-    A mi me tenían que quitar un juanete y me cortaron un dedo.
-    Pues a mi me operaron de menisco hace dos años y estoy encantado.
-    ¡Uy! señores, por favor, que a mi me tienen que operar de cadera, por favor.
Miguel levanta la mirada del libro y no puede evitar compadecer a esta pobre mujer entrada en años, pero no dice nada y sigue leyendo.
De repente se le acerca un joven y le pregunta
-    ¿Sabe por qué hora va?
Si hay algo que le fastidia más que las charlas de los ambulatorios es que un memo venga, le saque de su lectura y le pregunte “por qué hora va”
Frunce el ceño. Levanta la mirada del libro y con su tono más agrio dice:
-    No tengo ni idea por qué hora va, pero no se preocupe, el doctor sale a llamar por el nombre
-    Yo soy de las once y cuarto, señala amablemente la señora.
-    Es que yo soy de las once y puede que me haya llamado mientras estaba pidiendo cita abajo en el mostrador, contesta el recién llegado.
-    Ya, pero tendrá que esperarse a que salga el doctor y consultarlo con él. Yo soy el siguiente que paso.