De haberlo sabido, no le habría dicho nada.
En realidad, de haberlo sabido le habría mentido aquella noche de hace cinco años en el Agapo cuando él le pidió fuego, y ella le siguió el juego.
Le habría dicho simplemente "No fumo", y cada uno por su lado.
Pero no fue así.
Al cigarrilo le siguió la copa, a ésta el coche y a él su casa, y hasta hoy.
Hoy le ha dicho que quiere irse y entonces él se ha tirado por la ventana.
De haberlo sabido, no le habría dicho nada; simplemenet se habría marchado, sin decirle nada.
O al menos hubiera aparcado el coche en otro sitio.
miércoles, 6 de abril de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Jean Inside
A la mañana siguiente le conté a Jean, un buen amigo mío, lo mismo que os conté a vosotros aquella noche, pero creo que no me creyó, por la expresión de asombró que se asomó a sus ojos.
Tampoco sé si vosotros le disteis crédito o no a esta historia, así que no me queda otra sobre este asunto que elucubrar, darle vueltas, y, como se suele decir: “jamarme la cabeza”.
No dejo de pensar sobre si lo ocurrido, lo contado, es tan increíble como para pasar por increíble. A mí no me lo parece.
No se trata de ninguna historia de ciencia- ficción.
No me parece que sea una historia para no ser creída por alguien que, como Jean, sé que me tiene gran simpatía, confianza, y, casi podría asegurar, afecto profundo.
Cree en mí en un sentido mas bien global, en el conjunto de mi persona, aunque eso no quita para que, en un momento dado, bastantes veces, me haya podido decir: “…venga ya, fantasma”, cuando le he contado alguna historia inventada, para pasar el rato.
A veces simplemente me gusta tomarle el pelo, pero yo, al poco, le reconozco la gansada y nos reímos juntos.
Sin embargo, ahora, me preocupa que no haya vuelto a llamar ni a visitarme desde entonces, desde la confesión; me parece sinceramente una señal de alarma grave, ya que Jean y yo, (concretamente él y yo), éramos como zipi y zape: muy pocos días ha habido sin que nos hayamos visto. Cuando eso ha ocurrido, las raras veces, al reencontrarnos, era como si hubiéramos estado separados años enteros.
Pensando en la reacción de Jean a mis palabras, me doy cuenta ahora: ¡ qué distinta expresión entonces, enmudecimiento y ojos en blanco, que la que yo ya conocía, cuando simplemente no se tragaba las tonterías inventadas con que a veces le vacilaba, con rostro de cómplice resignación por tener un amigo tan pesado!
Y simplemente le dejé marchar, sabiendo en el fondo que, pronunciadas aquellas palabras, jamás volvería a verle.
¿Por qué se lo conté entonces?
Ahora, que ha pasado el tiempo suficiente, conozco la respuesta.
Porque él, (concretamente él), tenía que saberlo.
Tampoco sé si vosotros le disteis crédito o no a esta historia, así que no me queda otra sobre este asunto que elucubrar, darle vueltas, y, como se suele decir: “jamarme la cabeza”.
No dejo de pensar sobre si lo ocurrido, lo contado, es tan increíble como para pasar por increíble. A mí no me lo parece.
No se trata de ninguna historia de ciencia- ficción.
No me parece que sea una historia para no ser creída por alguien que, como Jean, sé que me tiene gran simpatía, confianza, y, casi podría asegurar, afecto profundo.
Cree en mí en un sentido mas bien global, en el conjunto de mi persona, aunque eso no quita para que, en un momento dado, bastantes veces, me haya podido decir: “…venga ya, fantasma”, cuando le he contado alguna historia inventada, para pasar el rato.
A veces simplemente me gusta tomarle el pelo, pero yo, al poco, le reconozco la gansada y nos reímos juntos.
Sin embargo, ahora, me preocupa que no haya vuelto a llamar ni a visitarme desde entonces, desde la confesión; me parece sinceramente una señal de alarma grave, ya que Jean y yo, (concretamente él y yo), éramos como zipi y zape: muy pocos días ha habido sin que nos hayamos visto. Cuando eso ha ocurrido, las raras veces, al reencontrarnos, era como si hubiéramos estado separados años enteros.
Pensando en la reacción de Jean a mis palabras, me doy cuenta ahora: ¡ qué distinta expresión entonces, enmudecimiento y ojos en blanco, que la que yo ya conocía, cuando simplemente no se tragaba las tonterías inventadas con que a veces le vacilaba, con rostro de cómplice resignación por tener un amigo tan pesado!
Y simplemente le dejé marchar, sabiendo en el fondo que, pronunciadas aquellas palabras, jamás volvería a verle.
¿Por qué se lo conté entonces?
Ahora, que ha pasado el tiempo suficiente, conozco la respuesta.
Porque él, (concretamente él), tenía que saberlo.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Microrelatos negros.
Hace poco participé en un concurso en el que había que escribir un relato con una tématica de novela negra pero en 127 caracteres. En el enlace podéis ver todos los relatos que han concursado
En la página 4 tenéis a los dos ganadores.
Y aquí os dejo el blog de los organizadores:
Y, por su puesto, las microhistorias con las que participé.
- De las soluciones posibles para su miserable vida eligió la que implicaba a un hacha, una palanca y una pala. Y a su jefe.
- Los dos sabemos que esta mujer no es su hija, y que si la encuentro, o usted o ella acabará muerto.
- Cuando cruzó las piernas en mi despacho, supe que tendría que acabar matando a alquien por su culpa.
- Puso un cigarro manchado de sangre en sus labios. No la importó. Al fin y al cabo era de él, que habia dejado de fumar.
- En la cálida noche de verano, sintió frío. Estaba perdiendo mucha sangre. Sin nada que poder hacer, disfrutó de las estrellas.
- El 12 de octubre de 1948 Bill James dejó el cuerpo de policia por que no consiguió encontrar el cadáver de su hija a tiempo.
- El 6 de Mayo de 1958 Al Smit salió de casa para robar en un supermercado. Ese día Sal Lee le mató por una discusión de tráfico.
- Puso una navaja en su estomago pensando que era un turista ingenuo y resultó ser un ingenuo armado.
domingo, 20 de marzo de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
Día Internacional de la Poesía
Día Mundial de la Poesía
Publicado en Marzo 18, 2011 | Escrito por Madrid Free
Para el lunes 21 de marzo.- Para celebrar esta fecha tan especial, se darán cita muchos poetas que nos regalarán sus versos, entre ellos estarán: Marcos Ana, Vicente Araguas, Julia Barella, Amalia Bautista, Noni Benegas, Beatriz Blanco, Juan Manuel Calvo, Jorge Camacho, Marga Clark, Luis Alberto de Cuenca, Jesús Díaz Hernández, Bertha Díaz Olmo, Jordi Doce, Paloma Fernández de Avilés, Pablo García – Inés, Ángel Guinda, Almudena Guzmán, Jesús Hilario Tundidor, Antonio J. Huerga, Alberto Infante, Ramón Irigoyen, Fernando Ledesma, Javier Lostalé, José Manuel Lucía Megías, María Ángeles Maeso, Julio Martínez Mesanza, Juan Carlos Mestre, Pedro Molina Tembury, Begoña Montes, Icíar Muguerza, Antonino Nieto Rodríguez, Pepa Nieto, Isabel Ordaz, María Antonia Ortega, Javier Pavía Fernández, Társila Peñarrubia, Luz Pichel, Antonio Porpetta, Manuel Rico, Fanny Rubio, Paloma Soria, Jorge Urrutia, Juana Vázquez, Alejandro White y Eduardo G. Zárate.
El acto se cerrará con la actuación del cantautor Manuel Gerena.
Dónde: Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20 – 22. Metro: Colón L4)
Hora: entre 17:00 y 19:30 h.
Entrada gratuita, aforo limitado
Publicado en Marzo 18, 2011 | Escrito por Madrid Free
Para el lunes 21 de marzo.- Para celebrar esta fecha tan especial, se darán cita muchos poetas que nos regalarán sus versos, entre ellos estarán: Marcos Ana, Vicente Araguas, Julia Barella, Amalia Bautista, Noni Benegas, Beatriz Blanco, Juan Manuel Calvo, Jorge Camacho, Marga Clark, Luis Alberto de Cuenca, Jesús Díaz Hernández, Bertha Díaz Olmo, Jordi Doce, Paloma Fernández de Avilés, Pablo García – Inés, Ángel Guinda, Almudena Guzmán, Jesús Hilario Tundidor, Antonio J. Huerga, Alberto Infante, Ramón Irigoyen, Fernando Ledesma, Javier Lostalé, José Manuel Lucía Megías, María Ángeles Maeso, Julio Martínez Mesanza, Juan Carlos Mestre, Pedro Molina Tembury, Begoña Montes, Icíar Muguerza, Antonino Nieto Rodríguez, Pepa Nieto, Isabel Ordaz, María Antonia Ortega, Javier Pavía Fernández, Társila Peñarrubia, Luz Pichel, Antonio Porpetta, Manuel Rico, Fanny Rubio, Paloma Soria, Jorge Urrutia, Juana Vázquez, Alejandro White y Eduardo G. Zárate.
El acto se cerrará con la actuación del cantautor Manuel Gerena.
Dónde: Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20 – 22. Metro: Colón L4)
Hora: entre 17:00 y 19:30 h.
Entrada gratuita, aforo limitado
jueves, 17 de marzo de 2011
Momento PP
De todos los momentos del día, había uno que le agradaba especialmente a Patricia Poder.
Y no era ese momento el que sus padres, que se jactaban de conocerla mejor que nadie, su novio, Poncho, que la quería pero en realidad no la conocía, o su mejor amiga, que la conocía y aún así la quería, responderían si un entrevistador imaginario les hiciera esa pregunta.
Lo más probable es que no hubiera diferencia entre las tres respuestas (el padre de Patricia no tenía voz propia): “la hora del baño”.
Era cierto. PP se bañaba todos, todos, los días. ¿Espuma?, Sí, más por favor. ¿Música?, Sí, Pat Metheny, cómo toca ese puerco, ¿Masajes?, sí, llamen a alguien con buenas, finas y lentas manos.
Y así desde hacía….
Pero en realidad, PP se reiría si oyera decir de ella semejante cosa.
¿Y entonces?
Habría que preguntárselo a ella. Si les interesa lo bastante, podemos intentarlo.
Marcamos el número de Patricia, que Poncho, su novio, nos ha facilitado. Cree que está haciendo una gracia, nosotros sabemos que le romperá la cara en cuanto sepa que va dando su número por ahí.
-Patricia, buenos días, ¿podría respondernos a una pregunta?, solo serán 30 segundos. Le llamamos de la revista COSMOPOLITAN (risa de fondo contenida).
- ¿COSMOPOLITAN? Sí, claro, ¿De qué se trata?
- Patricia, ¿Podría decirnos cuál es su momento favorito del día?
Silencio, carraspeos, suspiros vagos…
-Bueno, mi momento favorito, vaya…
Silencio,…
- -¿Disculpe?, ¿Patricia?, no le hemos entendido
-Cuando me llamas tú, tonto. Que sé que eres tú. ¿Está Poncho ahí?
- …………………………….
Y no era ese momento el que sus padres, que se jactaban de conocerla mejor que nadie, su novio, Poncho, que la quería pero en realidad no la conocía, o su mejor amiga, que la conocía y aún así la quería, responderían si un entrevistador imaginario les hiciera esa pregunta.
Lo más probable es que no hubiera diferencia entre las tres respuestas (el padre de Patricia no tenía voz propia): “la hora del baño”.
Era cierto. PP se bañaba todos, todos, los días. ¿Espuma?, Sí, más por favor. ¿Música?, Sí, Pat Metheny, cómo toca ese puerco, ¿Masajes?, sí, llamen a alguien con buenas, finas y lentas manos.
Y así desde hacía….
Pero en realidad, PP se reiría si oyera decir de ella semejante cosa.
¿Y entonces?
Habría que preguntárselo a ella. Si les interesa lo bastante, podemos intentarlo.
Marcamos el número de Patricia, que Poncho, su novio, nos ha facilitado. Cree que está haciendo una gracia, nosotros sabemos que le romperá la cara en cuanto sepa que va dando su número por ahí.
-Patricia, buenos días, ¿podría respondernos a una pregunta?, solo serán 30 segundos. Le llamamos de la revista COSMOPOLITAN (risa de fondo contenida).
- ¿COSMOPOLITAN? Sí, claro, ¿De qué se trata?
- Patricia, ¿Podría decirnos cuál es su momento favorito del día?
Silencio, carraspeos, suspiros vagos…
-Bueno, mi momento favorito, vaya…
Silencio,…
- -¿Disculpe?, ¿Patricia?, no le hemos entendido
-Cuando me llamas tú, tonto. Que sé que eres tú. ¿Está Poncho ahí?
- …………………………….
miércoles, 16 de marzo de 2011
Por si os interesa...
Por si os animáis...
a mandar lo que escribís http://www.guiadeconcursos.com/concursosliterarios/
a acompañarme
a mandar lo que escribís http://www.guiadeconcursos.com/concursosliterarios/
a acompañarme
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
