martes, 30 de noviembre de 2010

La escopeta de Chejov

Dado que parece que vamos a hablar mucho sobre Chejov, y aunque estoy seguro de que Eva nos va a hablar de este recurso, me apetece dejar por escrito una de las técnica literarias en las que mas insistía el autor ruso.
Este decía que si un objeto va a ser importante en un momento determinado de la narración, siempre tiene que aparecer antes. Chejov ponía el siguiente ejemplo. Si alguien va a matar a otra persona con una escopeta en defensa propia, el arma tiene que aparecer previamente de alguna manera. No hace falta que sea algo importante puede ser simplemente describiendo una escena de la siguiente forma "en la habitación había una mesa, y en la pared un perchero con un sombrero, una escopeta de caza y un abrigo." De esta forma en la mente del lector ya hemos fijado los objetos necesarios, y así, cuando el arma tenga que aparecer, no lo hará de una forma mágica. Por que no es lo mismo decir "Por la noche, Ivan escucho pasos fuera de su cobertizo, y tuvo el tiempo justo para coger la escopeta que colgaba del perchero justo antes de que un oso apareciese por la puerta", ahora que sabemos que la escopeta esta en el perchero, que decir "Por la noche, Ivan escucho pasos fuera de su cobertizo, y tuvo el tiempo justo para coger un hacha que por casualidad había debajo de la mesa justo antes de que un oso apareciese por la puerta".
De la segunda forma lo que obtendremos en la mente del lector serán pensamientos del estilo "vaya hombre, ya es casualidad" o "y como demonios sabia Ivan que debajo de la mesa había un hacha". Además, perderemos credibilidad como narradores y daremos la sensación de que la historia no puede avanzar por que cualquier cosa puede pasar.

Adicciones tecnológicas - microrelato

Vivo unido a él, me siento su esclavo, sé que lo necesito, dependo de él. Duermo a su lado, nunca lo apago, me inquieta no tenerlo cerca. Todas las mañanas me levanto cuando suena su alarma, antes de salir de la cama reviso mis mails;  hoy se le acabó la pila en la noche y llegué tarde a la reunión mensual con mi jefe; quizás por ello me despidan.

Ayer me olvidé de cargarlo así que estuve media mañana incomunicado, mi vida  ha sido un calvario; por fin lo he podido encender. Me relaja saber que está de nuevo conectado; cada cinco minutos vuelvo a mirar su pantalla.  Mientras navego por internet, por su culpa, casi tropiezo en el pasillo con mi jefe y le tiro el café; hoy lo mejor va a ser que me vaya a la calle. Digo que voy a visitar a un cliente y recojo su cargador. Bajo en el ascensor sin levantar mis ojos del teclado; con mi dedo gordo escribo a velocidad de vértigo; logro contestar así a uno de los mensajes recibidos que aún tenía en negrita en el buzón. Confieso que estoy sometido a la tiranía de la luz roja que parpadea cuando hay algo pendiente; nunca lo he intentado reconfigurar.

Me siento al volante, lo saco de mi chaqueta, lo pongo en el asiento del copiloto, conecto su música al coche. Está lloviendo y me acabo de incorporar a la autopista, de reojo lo miro cuando se detiene el tráfico. Vuelve a sonar, lo contesto, he visto un policía, ellos a mí por suerte no me vieron, aprieto el «manos libres» y le digo a mi jefe que para hablar tengo que salir al arcén.  Al girar a mi derecha no veo bien por el retrovisor y un camión me golpea con fuerza. Doy dos giros sobre mi mismo (como una peonza) hasta que me estampo contra una valla que se rompe y me acabo empotrando contra un árbol. Tras el caos viene la calma, una tensa calma; tan solo se oye un goteo continuo y una rueda girar. Estoy boca abajo, atrapado en este amasijo de hierro, entre el airbag y el cinturón de seguridad. No me duele nada y no sé si estoy muerto.
Comienzo a pedir auxilio  pero en seguida me callo: acabo de escuchar su melodía  sonar; lo busco con ansiedad entre todo este desastre; auscultó con la mirada mi alrededor: no veo más que chapa retorcida incrustada en el tapizado. Sin embargo, entre dos trozos de metal parpadea su luz roja y brillante; me suelto con dificultad de lo que me aprisiona, me deslizo con cuidado entre los cristales sobre el techo y logro de nuevo alcanzarlo.

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Julio Rodríguez Díaz
http://www.comunicacionenpublico.com/

I'm Here - subtitulado. español (1/3)

lunes, 29 de noviembre de 2010

La Casa del Lector de Madrid se inaugurará en 2011

Ayer, el editor y presidente de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez confirmó la apertura, en 2011, de la Casa del Lector, idea que comenzó a gestarse seis años atrás. El local estará ubicado en una de las naves del antiguo matadero de Madrid, en una superficie de 7.000 metros cuadrados.
Se ha realizado una inversión de unos 30 millones de euros, destinados a la rehabilitación y acondicionamiento de los edificios, sin contar el presupuesto anual para su funcionamiento, de entre dos y tres millones, de los cuales Caja Duero aportará el 45 por ciento. Precisamente ha sido el acuerdo entre la Fundación y la entidad bancaria el que ha dado el último empujón al proyecto. Con éste se cierran las tres grandes áreas de actuación de la Fundación: Salamanca, Peñaranda de Bracamonte y Madrid.
La Casa del Lector se dispondrá en torno a cinco objetivos: formación, información, creación, investigación y experimentación, junto a la de difusión. Entre las actividades previstas se encuentran diversos cursos (tanto presenciales como a través de internet) para los profesionales de la edición y la intermediación lectora (editores, periodistas, traductores, bibliotecarios, guionistas, etc.). También está prevista la creación de una emisora de radio y otra de televisión a través de la red destinadas a la promoción de la cultura y, en particular, del mundo del libro. Por último, se organizarán talleres de creación de textos e imagen impartidos por escritores internacionales de prestigio.
El local se distribuirá en 12 aulas, dos salas de exposiciones de 500 y 1.000 metros cuadrados, una área para la lectura de 2.500, un auditorio multimedia, un set de radio y televisión y diversas áreas de documentación.

Concurso de Microrrelatos "ESCRITORES EN SU TINTA"

Portal del escritor, en colaboración con Grammata, convoca el certamen de Microrrelatos "Escritores en su tinta", para cuentos hiperbreves de hasta 200 palabras en el que UNO DE LOS PERSONAJES DEBE SER UN ESCRITOR/A REAL.

El plazo está abierto hasta el 10 de Diciembre. El ganador obtendrá un E-reader Papyre 6.2. Habrá además un segundo premio y varios accesits.
Aquí puedes  LEER LOS RELATOS que han ido llegando, y votarlos. Los 50 relatos más votados serán publicados por Editorial Grupobúho.
Y aquí puedes ENVIAR TU RELATO, antes del 10 de Diciembre. Recuerda que debe tener un máximo de 200 palabras (unas 15 líneas aprox)
Lee las bases completas aquí.  
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El poso del tiempo

Noticias 2010

26/11/2010

David Trueba en la BNE: “Detrás de los libros sólo hay tiempo”


El escritor y director de cine se acercó el pasado jueves 25 de noviembre a la Biblioteca Nacional de España para ofrecer la conferencia “Detrás de los libros”, enmarcada en el ciclo Tardes de Literatura en la BNE. Trueba indagó en su historia personal para destacar algunas ideas sobre el proceso de creación literaria, ya que para él “la cabeza de un escritor se conforma por dos o tres detalles de su biografía”.
En su caso, el haber sido el menor de ocho hermanos y el haber sido escolarizado tarde fueron dos elementos cruciales en su construcción como escritor. Sus libros beben, entre otras cosas, de todo lo observado durante su infancia, pues, como señaló, “en la observación de la vida se forja un escritor”. Dijo, además, que personas como Rafael Azcona “han sido mi universidad”. El autor de Saber perder, novela por la que se le concedió el Premio Nacional de la Crítica 2008, afirmó que “en el proceso de creación, el poso del tiempo sobre las cosas es fundamental”. De ahí que afirme: “Detrás de los libros sólo hay tiempo”.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

http://www.bne.es


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Valientes

Me encanta ver cómo un grupo de personas, que se dedica a profesiones de distinta naturaleza, es capaz de entusiasmarse escribiendo y compartiendo sus ideas dos días a la semana. Lo cierto es que, desde octubre hasta hoy, sólo he vivido ilusión en las clases, mucho respeto al trabajo, sin faltar  el sentido del humor y, sobre todo, una sinceridad desbordante en los relatos; y con sinceridad me refiero a valentía, no a confesión. Como responsable o coordinadora del grupo, lo de profesora es término mayor para una actividad como esta, me siento feliz al observar estas ganas de compartir lo que, tal vez,  sea difícil poner en común con otras personas más cercanas. Este es un hecho misterioso y espléndido, que el ser humano no podrá llegar a entender de una forma racional. Y es que hay pasiones, que sólo podemos compartir cuando no están en juego esas cosas de las que parecen depender los grandes temas de la vida.