lunes, 28 de febrero de 2011

Guión de un Pasado Contrariado

ESCENA 1: INT. CAFETERÍA DEL CENTRO DE LA CIUDAD. NOCHE.

PLANO 1: PLANO MEDIO CORTO, CON LA MESA DE LA CAFETERÍA EN CUADRO Y OTRA MESA, CON DOS JÓVENES EN SEGUNDO PLANO.

BEA Y FRAN están sentados alrededor de una mesa de la cafetería. Observan la otra mesa, que se encuentra detrás de ellos.

(VOZ EN OFF)

Ellos discutían mientras miraban.

Miraban mientras discutían. Y eran viejos, ancianos, mucho tiempo ya vivido desde entonces. Se estaban tomando el café por la tarde, cuando nunca antes lo solían hacer, en la cafetería más céntrica de la ciudad. El ambiente olía a filósofos libreros y a cantautores antiguos. Eran dos amigos que se querían mucho y hacia ya tanto tiempo que no hablaban…

PLANO 2: PLANO ENTERO EN BEA.

BEA

Mira esa pareja de jóvenes. ¿No les dará vergüenza? ¡Qué barbaridad!

PLANO 3: PLANO ENTERO EN FRAN.

FRAN

(carraspeando…)¡Es que ya no sabe que hacer la gente de esta generación! En mi época, cuando eras joven…¡no quedabas con la chica más de tres días seguidos! Pero…¿ qué quiere este chaval? ¿Salir con ella? ¡qué disparate! ¡con lo bien que se está sin ataduras ni compromisos!

PLANO 4: PLANO MEDIO CORTO, CON LA MESA DE LA CAFETERÍA EN CUADRO Y OTRA MESA, CON DOS JÓVENES EN SEGUNDO PLANO.

BEA

(agitando los brazos y elevando la voz)¡Sí, Fran! ¡Igualito a mi chaval! ¡Ahora le ha dado por hacer planes de futuro con esa chica!, ¡qué disgusto, qué disgusto! ¡primero sale con una chica y ahora le da por pensar en tener hijos! ¡pero si es un chico! ¡puede recorrer el mundo y fornicar todo lo que quiera! ¡con la cantidad de mujeres jóvenes y atractivas que hay por ahí! ¡y se detiene en una!

FRAN

Ni que lo digas, Bea. Me da una sensación rara… como si realmente tuvieran las cosas claras. ¡Si yo a su edad estaba completamente desorientado! ¡era lo normal!

BEA

¿Desorientado? ¿y yo? ¿cómo estaba yo? Por un lado, tenía la idea de nuestros padres en la cabeza de: “ tienes que formar una familia y tener hijos” y por el otro sentía que de alguna forma no sabía si era eso, precisamente eso, lo que quería… Y Fran, mi querido Fran, vosotros, en aquella época, no ayudabais en nada con vuestro afán de no vincularos en relaciones y de idealizarlo todo. Buscando la mujer perfecta… ¡jaja! ¿La encontraste?

FRAN

(bajando la mirada al suelo) Sí, estábamos perdidos.

BEA

Sí.

FRAN

(Sonriendo…)Qué bonito era todo y qué bien se está uno ahora.

FRAN

¡Oye, una pregunta! ¿De quién serán todos estos chavales jóvenes que vemos por aquí? Ninguno de mis colegas tuvo hijos…

BEA

Ya. No sé. Tal vez… creo que alguna de mis amigas sí que optó por lo de la inseminación artificial, allá por el… 2020 o alguna realizó ya un último intento antes de que se volviera infertil con las nuevas técnicas de ginecrización. Quería tenerlos, ¡ya ves que tontería!

FRAN

¡Es que…mira que escándalo! ¡cómo se miran! ¡como enamorados! ¡qué pegajosidad!

PLANO 5: PLANO ENTERO EN BEA.

BEA

Es algo realmente extraño lo de esta juventud, de qué forma, para contrariarnos, han vuelto a encontrarse a sí mismos, como de repente.

El reloj cambiante de la realidad

Somos muchos y no somos nadie. En el momento en el que experimentas esta sutil sensación el tiempo se detiene. Y ya no hay nada que hacer. El mundo evoluciona, cambia. Millones de hilos interconectados que mutan al compás de su propia red. Engranajes que rotan distorsionados, expectantes de un nuevo colapso que lo cambie todo. Y ahí estaba yo. Sabiendo que lo que fue, las amistades que tuve, el tiempo que pasé en compañía de unos pocos que lo eran todo, había evolucionado.

Esos momentos del pasado, en los que uno se sentía parte absoluta del todo, habían sido momentos fugaces que habían quedado impregnados como una huella en el tiempo del mundo. Y nadie, absolutamente nadie, recordaría como algo trascendental aquello que fue importante una vez.

Conocemos personas, que impactan de una forma irreversible en nuestra construcción de las cosas y de repente, todo lo que existe alrededor cambia, y nos extrae de esa realidad exquisita. Somos empujados por corrientes invisibles de aquello que era perfecto, absoluto, y entramos en el limbo de lo que podía haber permanecido para siempre, quedándonos fuera de todo, con una sensación de absoluta vacuidad, despegándonos de la trayectoria de las cosas.

Todo empieza, evoluciona y termina. Pero… ¿qué es lo que queda de nosotros en esos momentos de cambio trascendental? El recuerdo de cómo fueron las cosas y de cómo han terminado siendo. El recuerdo de las experiencias, que quedan impregnadas en la huella de nuestro propio reloj vital. Somos… de principio a fin: el reloj cambiante de la realidad.

Serendipity

La vida. Ese continuo de momentos, circunstanciales, o elegidos por nosotros mismos. Cruces vitales de azarosa espontaneidad.

Ella acudió a aquel lugar, como si no pensara en nada. No esperaba nada. Solo un momento de evasión, de conexión con el mundo y con los que quería y la rodeaban. Una copa de tequila. O, a lo mejor no era conexión con el mundo lo que buscaba. Sí evasión. Volar mentalmente hacia otro lugar, despojarse del día a día, flotar en la irracionalidad de las circunstancias, en una nube de absoluta neutralidad. Porque no sabía por qué necesitaba la copa, tan contundente. Una amenaza contra su propia integridad; una forma de hacer las cosas mal, a posta.

Él. ¿Quién era él? Desde de que le habían dicho que no era bueno con el violín, su violín, ya no sabía quien era-a que se dedicaba-quien era. Desde que su novia le dijo que ya no le quería ya no sabía qué quería-si se quería-si alguien le querría, algún día. Lo sabría. Las notas de su nueva composición se colaban, navegaban en su cerebro mezclándose con Common People de Pulp. Era aquel sitio lleno de gente, era aquella copa de tequila lo realmente auténtico. Y nada tenía sentido para él. Había tanto tumulto a su alrededor, que, de alguna forma se sentía solo y empujado por tanta gente… en medio de la nada, intentando sonreír y dar el tipo. Sí, dar el tipo, es lo único que le quedaba. Sus amigos eran buenos tipos, había que estar a la altura de las circunstancias.

Ella no sabía si su amiga le perdonaría. Estaba a su lado. Bebía su medio vaso de tequila, mientras miraba como la rechazaba. Su amiga estaba allí, pero su mirada vagaba como perdida, distorsionada al ritmo de Common People, sí, ”common people”, ¡”vamos gente!, ¡hay que seguir hacia delante!”,pensaba. Acostarse con el novio de una amiga no es la mejor opción. Solo es una opción que duele. Tanto… Es el momento de ir a visitar al dj.. tal vez… “Un buen día” de los Planetas haga que las cosas cambien. Ella se imaginaba teniendo el poder suficiente para cambiar el Todo, ella se imaginaba siendo la reina de corazones que, con su tridente, cambia las circunstancias del mundo.

Él pensó que era el momento de ir a ver a Marc, el dj. Necesitaba a alguien auténtico, alguien que le reconociera como músico, por primera vez en tanto tiempo…Y tal vez, y solo tal vez, “Un buen día” de los Planetas podría ser la opción para animarse.”¡Venga tío, que solo es un sábado más entre tantos! ¡Cómete el mundo! ¡Atraviesa el garito y demuestra quien eres!”.Eran solo algunos de sus pensamientos mientras se abrazaba al panel de la cabina.

“¡Venga guapa! ¡Tu puedes llegar! No puedo…el tequila me impide moverme con claridad. Veo al dj. Es el momento” piensa Ella mientras se tropieza con algo, no sabe con qué, y se estampa con el panel del dj.

“Un Buen Día” de los Planetas, por favor”

“Tío, necesito Un Buen Día de los Planetas,¿lo tienes?”

Justo al mismo tiempo. Ella y Él. En el mismo lugar, bajo las mismas circunstancias. 32” de aproximación espacio-temporal. Toda una estadística improbable para que coincidieran, para que se encontraran, para que se miraran, para que decidieran gustarse y necesitarse. Tanto y en tan poco tiempo… Ahora Él sabía que había esperanza, que podría encontrarse. Ahora Ella comprendería que todo, absolutamente todo es intrascendental, duele menos y es más auténtico, porque ha conseguido evolucionar y encontrarse un poco más, solo ese poco más.

¿Por qué decidieron en el mismo momento, en el mismo instante, pedir la misma canción pasando por el mismo ala este de la sala? ¿Qué habría ocurrido si no se hubieran pedido un tequila, si Él hubiera sido alabado por su violín, si Ella hubiera decido quedarse en casa y no salir aquella noche especial? Nada. Realmente la nada, u otras miles y millones de posibilidades. Conjunción de factores en un espacio tridimensional de coordenadas, que, bajo el influjo de los dados de algún dios caprichoso caían como soldaditos de plomo ante la levedad de las circunstancias. O tal vez, y solo tal vez, ellos debían de encontrarse. Querían encontrarse, pero no lo sabían todavía, aunque llevaban sabiéndolo desde el principio de los tiempos: fuerzas inconscientes que nos empujan, que provocan choques de protones, de neutrones, que nos dirigen hacia la persona con la que estamos predestinados. Porque todo y nada está escrito.¿Quien sabe?

domingo, 27 de febrero de 2011

Miguel Giner en la consulta del médico



Miguel está en el traumatólogo para la revisión anual de la pierna. Va pertrechado con La Celestina. No le gustan las conversaciones que se entablan en las consultas de los médicos y evita por todos los medios entrar en ellas.
-    A mi me tenían que quitar un juanete y me cortaron un dedo.
-    Pues a mi me operaron de menisco hace dos años y estoy encantado.
-    ¡Uy! señores, por favor, que a mi me tienen que operar de cadera, por favor.
Miguel levanta la mirada del libro y no puede evitar compadecer a esta pobre mujer entrada en años, pero no dice nada y sigue leyendo.
De repente se le acerca un joven y le pregunta
-    ¿Sabe por qué hora va?
Si hay algo que le fastidia más que las charlas de los ambulatorios es que un memo venga, le saque de su lectura y le pregunte “por qué hora va”
Frunce el ceño. Levanta la mirada del libro y con su tono más agrio dice:
-    No tengo ni idea por qué hora va, pero no se preocupe, el doctor sale a llamar por el nombre
-    Yo soy de las once y cuarto, señala amablemente la señora.
-    Es que yo soy de las once y puede que me haya llamado mientras estaba pidiendo cita abajo en el mostrador, contesta el recién llegado.
-    Ya, pero tendrá que esperarse a que salga el doctor y consultarlo con él. Yo soy el siguiente que paso.

martes, 22 de febrero de 2011

EL PERGAMINO

EL PERGAMINO



¡¡ Hacia calor, mucho calor!!.
Cuando Guillermo, un muchacho despierto e inteligente, de unos catorce años de edad, muy fantasioso y bastante desobediente; Desoyendo los consejos de su madre para que se tumbara un rato a reposar la comida del mediodía, y no se fuera a la calle en las horas de la siesta, y cuando más con el calor que hacia, una vez noto que todo estaba quieto y en silencio, salió sigilosamente de la casa, procurando no hacer ningún ruido al abrir la puerta no lo fueran a descubrir y le detuvieran en sus intenciones.
Andando despacio, curioseando todo lo que le salía a su paso, se iba encaminado hacia lo alto de una pequeña colina que se encontraba no muy lejos de donde estaba en ese momento, era su lugar de juegos preferido ya estuviera solo, o, acompañado de alguno de sus amigos, principalmente de Ángel el más intimo.
Conforme subía la leve pendiente, volvía a menudo la cabeza por si aparecía Ángel, que como a él, no había manera de retenerlo en sus respectivas casas por lo menos un rato hasta que pasara aquel agobio de temperatura sofocante que suele hacer a esas horas centrales de las tardes en pleno mes de Julio.
Pero, ya había llegado casi a lo alto, y, no sólo no veía a su amigo Ángel, tampoco a ninguna persona conocida ni desconocida, porque por allí no pasaba nadie, estaba todo desierto a su alrededor, tan solo bajo la cuesta se veían las casas, que, junto a la suya, formaban una colonia de chalet a las afueras de un aquel pequeño pueblo, que estaba no lejos de la ciudad en donde residía el resto del año.
Miró por última vez hacia atrás antes de rebasar la cima de la loma, punto desde donde el paisaje cambiaba delante de su vista. Ahora, se extendía ante sus ojos una mediana meseta cubierta de hierba amarillo-verdosa que llegaba hasta a la falda de una montaña de laderas oscuras a las que cubrían un bosque de encinas.
Ya estaba en su meta: un enorme y viejo árbol donde solía pasar buenos ratos, buscó un lugar agradable a su sombra para sentarse y descansar del paseo dado,- aunque corto casado por la cuesta y el calor que le hizo sudar- al tiempo que esperaba a que apareciera alguno de sus amigos con quien entretenerse o jugar un rato.


Pero a aquel lugar no llegaba nadie, solo le acompañaba lo cantos de algunas chicharras y el ruido de algún que otro pájaro que piando que cruzara vertiginoso por aquel cielo azul claro que le cubría.
Buscó una posición más cómoda para su cuerpo, (el suelo era duro y pedregoso), que consiguió tumbándose boca arriba, mientras observaba distraídamente, el movimiento suave y acompasado de las hojas del viejo y solitario árbol que movían las escasas corrientes del aire caliente que por allí se respiraba.
Dejó de mirar a las hojas al llamarle más la atención una mariposa amarilla de grandes manchas negras y otros colores más vivos que adornaban sus alas, esta se le posó confianzudamente en la punta de su zapato; Guillermo se quedó inmóvil, era consciente de que al más leve movimiento, la mariposa levantaría de nuevo su vuelo para irse a otro lugar. Se alegraba de la colorida y silenciosa compañía, pero no le duró mucho este pequeño placer, pues inconscientemente, inclinó su cuerpo, y como había temido, la mariposa dejando de peinarse sus largas antenas con sus patas delanteras, remontó un vuelo zigzagueante con rumbo a donde sólo ella sabía.
Pensó, que si por allí estaba aquella mariposa, sin duda también deberían de haber otra clase de seres vivos aunque no los viera, para matar el aburrimiento, se ideó un juego solitario que consistía en ir descubriendo la mayor cantidad de animales que le rodearan, para eso, sólo necesitaba una cosa: concentrarse un poco en la naturaleza para ir encontrándolos.
Empezó su busca por lo seguro: se dirigió hacia las chicharras que allí seguían cantando, vio a dos de ellas casi juntas absortas en sus cantares, estas al notar su cercana su presencia, enmudecieron.
Enseguida vio varias moscas, también mosquitos y alguna abeja, luego se fijó en el suelo buscando hormigas; allí estaban, unas formando sus perfectas filas movían sus pesadas cargas hacia el hormiguero, las otras, unas vez descargadas y de vacío en sentido contrario en busca de más comida, hacían lo mismo otras clases de insectos que marchando de un lado para otro en sus laboriosos y útiles trabajos y el mismo fin: guardar alimento para el próximo largo y frío invierno .
Volvió a prestar atención a los ruidos de los pájaros, levantó su vista para observar detenidamente sus movimientos, viendo pasar golondrinas, gorriones incluso un gavilán.
¿Habrán águilas?. Se preguntó
A esta cosa, al darle los rayos del sol, lanzaba un resplandor muy intenso, parecido a los que reflejan los espejos cuando jugando se quiere cegar a alguien.
Aquel objeto estaría hecho de diamante, tal era la cantidad de luz iridiada que desprendía. Eso era, diamante puro envuelto en una nube de vapor, se convenció Guillermo en su fantasía.
Como le daba miedo mirar de frente a lo que le tocara, esperó a que le dieran la vuelta completa, pronto lo hicieron, para quedarse ahora tendido a lo largo del suelo boca arriba con su nuca pegada en tierra.
Cuatro, seres, personas, animales, cosas, -¿que sabia él lo que aquello era?,- le rodeaban, no eran feos ni guapos, eran distintos a todo lo que él, hasta entonces había visto en su no muy larga vida..
Asimismo notó que de sus cuerpos salía también vapor, que a los pocos segundos se convertía en aire trasparente. Parecían setas en movimiento, se apoyaban en unas extremidades n forma de tentáculos que naciendo en su parte superior llegaban al suelo, uno de estos seres, no dejaba de apuntarle constantemente con uno de aquellos tentáculos.
Guillermo lo miraba fijamente, acobardado, temiendo le ocurriera algo peligroso y desconocido, se fijaba en el extremo del tentáculo que le señalaba donde había una especie de mancha y no el cañón de un arma de fuego como temía.
No tardó en deducir que aquello no le dispararía, que serían sus ojos que le miraban, y; para asegurarse de esto, cogió del suelo una piedra, la lanzó en dirección contraria a donde se encontraba el grupo, todos siguieron su vuelo con uno de los tentáculos, no se había equivocado, por allí veían.
Según pasaba el tiempo, el pánico se atenuaba y transformaba en miedo, se empezaba a tranquilizar viendo que aquellos seres no portaban armas ni objetos que pudieran dañarle, por eso, no lo pensó dos veces para empezar a correr a toda velocidad en dirección a su casa y buscar la protección de sus padres que tantas veces le habían socorrido en todos sus peligros.
De un salto enorme pasaron dos de ellos por encima de su cabeza y se le colocaron delante para detenerlo.
Guillermo paro en seco, quedando asombrado del brinco de los muchos metros que dieron sin esfuerzo para atraparlo, parecía que no les afectaba la fuerza de la gravedad.
¿Serían ingrávidos?.

Una especie de cascabeleo salía de sus cuerpos.
¿Estarían hablando? Si era así, ¿que modo más extraño de comunicarse, pensó?,
Seguía quieto donde le detuvieron, uno de ellos le asió suavemente del brazo, lo notó al contacto con su piel, templado y húmedo, no opuso ninguna resistencia, se había rendido, ya no temía nada, se dejaría llevar donde ellos quisieran.
A tiempo que le conducían de nuevo hacia la nube, le volvió el miedo que creía haber superado.
Le subieron encima de ella como si fuera un fardo, le metieron por una abertura como si fuese un saco, esta entrada daba acceso a una pequeña habitación, dentro sólo tenia como mobiliario unos salientes o mandos con muchos botones de luces de brillantes colores que se encendían y apagaban constantemente. La nave inmediatamente se puso en movimiento a gran velocidad, el paisaje que dejaba atrás al elevarse, se veía perfectamente por todas las direcciones, no habían ventanas, no se necesitaban, todas las paredes eran transparente, los tripulantes permanecían de pie, a él le sacaron una especie de alfombra donde le sentaron en el suelo, que también era transparente dando la sensación de que nada lo sujetaba y podría caer en cualquier momento.
Ahora que se encontraba tan cerca de ellos los podía estudiarlos mejor, -de este modo evitaría el vértigo que tenía cuando miraba hacia abajo,- dándose cuenta que sus carnes eran como las que tienen los calamares antes de freírlos, o, los pulpos antes de cocerlos , así de blanca, así de viscosa.
El que parecía jefe invitó a que Guillermo le prestara atención, pues no les hacia caso ya en nada al estar embobado por querer ver todo al mismo tiempo: la colonia donde vivía, el valle, el pueblo, la meseta, también la montaña azul cubierta por el bosque de encinas, porque de su exterior había desparecido el vapor que la rodeara, ahora era una burbuja que flotaba en el aire, se había transformado en una gran pompa lívida y transparente, como las que tantas veces confeccionara con el agua y el jabón.
Guillermo seguía sin salir de su asombro, pasaban por encima de la tierra, del campo, de las ciudades, y claro, nadie les podía ver, nadie miraba hacia donde se encontraban, porque aquella nave tampoco hacia ruido al volar como hacen los aviones, no tenía motores, era ingrávida, era invisible.
El que sería jefe, le entregó una especie de pergamino donde se podía leer en español:



D. Guillermo Matías (ese soy yo se dijo extrañado), ha sido usted seleccionado junto a otros cientos de jóvenes para empezar otra serie de contactos entre nuestras culturas, no importa el nombre que nos quieras dar, nosotros como ve también somos inteligentes, no les haremos nada dañino ni les pediremos nada que no quiera o pueda hacer, solo queremos ayudarles como lo hicimos con sus culturas antiguas:
A los egipcios les enseñamos astronomía y matemáticas, a los griegos la filosofía, con los hombres del siglo X el movimiento gótico en la edad media, más tarde a Italia llevamos el Renacimiento, ahora con el final del siglo XX toca otro capítulo:
EL DESARROLLO DE LAS COMUNICACIONES.
Nosotros de vez en cuando os ponemos las bases para vuestro desarrollo, porque con vosotros los seres “racionales” de este planeta hay que estar siempre encima, no desesperamos en ayudaros, pero se os olvidan pronto nuestros consejos.
Todo lo que llevamos de siglo, casi cien años, estáis de guerras constantes y estas han causado más de cien millones de muertos, después de tanto tiempo intentando solucionar vuestros problemas no sois capaces de llegar a conseguirlo en nada, siempre muerte, destrucción, tiranía, pobreza...muchas veces hemos dudados de vuestra racionalidad, los irracionales si matan es para comer, a lo demás no le prestan atención, así no conocen la envidia, ni la mentira, ni la maldad.
Es nuestra intención mostraros a unos pocos, para una extensión rápida por todo el planeta unas nuevas formas de vida para que volváis a comprender y procurar separar el bien del mal, amortiguar el odio, el dominio de unos sobre otros. Si conseguimos que esto sea normal dentro de otros cien años, nos daremos por muy satisfechos.
Ya te iremos guiando poco a poco en lo que tienes que hacer, ponte esta traje que te entrego porque inmediatamente vamos a desembarcar en el lugar donde vivimos.
Para entendernos usaremos la escritura, no podemos hablarle, no tenemos cuerdas vocales.
Obedeció Guillermo colocándose la ajustada funda en su cuerpo al tiempo que descendían en medio del mar por donde fueron sumergiéndose en el agua hasta tocar el fondo.
La nave se detuvo en un lugar donde había otros muchos seres como aquellos cuatro que le acompañaban, era una explanada de suelo muy brillante y limpio, esto normal pues no había polvo al estar el suelo siempre mojado.
Salieron de la pompa, ellos se despojaron de sus fundas, como la que le dieron a Guillermo.
Este, al verse rodeado de agua, temía ahogarse, pero no fue así, podía respirar perfectamente, el traje que le envolvía, aunque no tuviera botellas de oxigeno contenía aire lo que le permitía respirar sin dificultad, tampoco flotaba, ni se encontraba aplastado por la presión de los muchos metros de agua que tendría encima de su pequeña cabeza.
Le condujeron hacia un grupo de muchachos humanos como él, por ser sus estaturas de mayor envergadura, sobresalían sus cabezas de los seres que les rodeaban, los notaba a todos muy familiares, contentos y felices por estar allí en reunión..
Se le acerco a Guillermo para saludarle y darle confianza uno de los terrícolas hablándole en ingles, no le entendía nada, a cambio este en vez de palabras le devolvió una sonrisa, esto nunca falla, de la mano lo condujo donde se encontraba el resto del grupo, todos como él llevaban el traje tan pegado al cuerpo que parecían estar envueltos en plástico fino, como los que llevan las tripas de salchichón.
Pasearon un rato por el lugar curioseando todo lo que querían, viendo aquellos extraños seres ir y venir por todas partes muy animados, ya no les parecían tan extraños, pronto se había familiarizado con ellos.
Volvió el jefe de su nave y le entregó otro pergamino, este le indicaba que por aquel día bastaba con lo que haba visto.
Tenían que volver, también le advertía que no se le ocurriera comentar a nadie lo que pasaba, ni a sus padres siquiera.
La nave de nuevo le condujo hacia la tierra, habían trascurrido ya cinco horas desde que comenzó su aventura.
¡¡ Que rápido pasa así el tiempo, estando siempre asombrado!!
En pocos minutos le dejaron donde le recogieron no sin antes darle otro pergamino citándole para el día siguiente en este mismo lugar y a la misma hora.
Cuando llegó Guillermo a casa. Le peguntó su madre donde se había metido toda la tarde, aunque tampoco le había extrañado su ausencia porque era habitual en él desaparecer las horas enteras por cualquier causa. El por su parte le contestó que: jugando.
¡¡Menudo juego!! Para no olvidarlo jamás.
Apenas pudo dormir esa noche recordando lo sucedido al tiempo que esperaba con impaciencia y ansiedad la llegada del nuevo día.


Habían ansiado de veras Guillermo que llegara de nuevo la hora de la cita, se escondió para que no le viera nadie, ni siquiera su amigo Ángel, no estaba seguro de poder guardar el secreto. Y allí se encontraba en el lugar acordado desde hacia más de un cuarto de hora, debajo del gran árbol de fresca sombra.
Hoy no le interesaban los animales del día anterior, sino que quería ver aparecer cuanto antes la nube viajera.
Constantemente miraba al cielo buscándola nervioso, pero no aparecía, ¿habría llegado demasiado temprano a la cita?.
Si así era, había llegado como media hora antes de cuando debía hacerlo, mientras venían se daba explicaciones del por qué la nave iría cubierta de vapor;
Su inteligencia le dio enseguida la respuesta, al saber que aquellos seres vivían en el océano dentro del agua, tendrían que viajar en un lugar húmedo, también dedujo que: lo de respirar sin dificultad, no subir a la superficie flotando ni encontrarse pesado al andar sobre el pulido y bello suelo bajo el mar de aquel lugar tan fantástico, era sin duda el traje que le facilitaron y que le envolvía, el maravilloso traje debía contener una sustancia que con el contacto del agua, la descomponía tomando el oxigeno que esta lleva en su composición química.
Era un filtro mágico que transforma para él el agua en aire, y para los seres sin nombre, el aire en agua.
Lo demás sería cosa de densidades en la composición del material en que estaban fabricados estos trajes especiales.
Se encontraba Guillermo absorto en estos pensamientos cuando ya estaba la nube encima de él sin darse cuenta, silenciosa se le poso cercana en el suelo. Al no salir nadie y saber él ya el camino, en un periquete se encontraba en el interior, de los ocupantes oyó el cascabeleo en forma de saludo, les correspondió él hablando en español, sabia no le entenderían ni tal vez le oirían, pero no podía ser descortés.
Volaban un rato viajando por los aires al tiempo que le enseñaban el mundo a sus pies, volvieron a entregarle otro pergamino donde le daban el plan del día, les enseñarían todo lo referente a sus vidas ese día.
Nuevamente en el fondo del mar, y una vez vestido con su traje nuevo, salieron de la nave, se unió a varios terrícolas esperando la llegada de más terrestres.
Como estaban en una superficie pulimentada llena de colores, pensaron que desde la altura la verían mejor, y sin dudarlo, con la facilidad de movimiento que les diera su nueva vestimenta, subieron en unas brazadas sin dificultad unos metros para verla en su conjunto. Se maravillaron y quedaron boquiabiertos de lo que veían, era todo el suelo brillante un gran mapa mundi fotografiado, estaban de todos los continentes que forman el planeta en color marrón, los océanos y mares de azul, los ríos en verde y en color blanco los polos y las grandes cordilleras del mundo.
Guillermo enseguida reconoció España, sus ríos, sus lagos y sus montañas.
Era extraordinario y así lo comento con un compañero que tenía a su lado, este a su vez le señaló Panamá, su tierra, y el trozo con el canal que parte en dos las Americas.
Allí se hubiera pasado toda la tarde contemplando aquellas maravillas, pero tenían que volver al trabajo según les comunicaron sus maestros ya no tan extraños.
Fueron viniendo los que faltaban, y dirigiéndose todos juntos hacia una sala grande donde se encontraban varios cientos de estudiantes de medicina para una clase de anatomía, de esta forma también ellos aprenderían como estaban formados sus cuerpos. Antes les habían dado unas hojas explicativas en las que señalaban que la duración de sus vidas, era entre los 200 y 300 años, sus carnes tenían más agua que la de los humanos más 99%, en su composición, si alguien en la tierra los sorprendían, inmediatamente se convertían en un charco, sin levantar ningún tipo de sospechas.
Luego sus células básicas, no perceptibles por el ojo humano, en cualquier lugar la tomaría de nuevo, con esta agua se reencarnaría podríamos decir, pero sin haber muerto, Socialmente se constituían en familias con un patriarca al mando al que todos los miembros que todos respetaban y obedecían hasta su muerte, al que le sucedía en el cargo el miembro de mayor edad.
Formaba aquel lugar cinco grandes colonias con una población entre los cinco y seis millones de habitantes por cada una, con todos los servicios que precisaban para tantos individuos juntos (El ayuntamiento no tendrá problemas de abastecimientos de agua ni de limpieza, le comentó Guillermo guasonamente a su vecino panameño ).
Acabaron de leer las notas explicativas al tiempo que les entregaban unos auriculares que se colocaron cada uno al oído.
Empezó la charla un profesor con su característico cascabeleo, ellos escuchaban con atención en sus idiomas respectivos la explicaciones que les daban.

Les dijeron que para ello tenían miles de cintas magnéticas con todas las palabras existentes en la tierra por espacio de miles de años y en todos los idiomas hablados.
Un cerebro electrónico las ordenaba en cada idioma según los impulsos que recibía del cascabeleo de quien le hablara.
Como podéis ver dijo, este cuerpo que tenemos aquí presente no tiene vida, recemos una oración por su alma (entonces son creyentes) se dijo Guillermo, hubo un silencio y prosiguió: Nos lo han entregado para su estudio la familia HHKLS, démosles personalmente las gracias a sus familiares que están presentes, -Guillermo buscó a alguien apenado o llorando pero no los vio, tampoco le servían las lágrimas entre tanta agua- .Todos sonaron el cascabeleo, después, prosiguió: pasará a la cámara de descomposición donde desaparecerá para siempre.
“Agua eres y en aguas te convertirás” ¿os suena esto de algo a los humanos?
Podéis apreciar que este cuerpo tiene forma de medusa, como las que hay en cualquier océano del mundo, y en realidad las medusas son nuestras ramas inferiores, como los monos lo son de ustedes los humanos, existimos en el planeta millones de años antes que cualquier ser vivo de los que existe en la actualidad, somos los más viejos del lugar,
estamos en el planeta millones de años antes que los dinosaurios que tantos os impresionan, vosotros llegasteis millones de años después.
Nos hemos ido desarrollando en el tiempo hasta alcanzar hoy día el saber más elevado, somos superiores en conocimientos a cualquiera de de las formas de vida que habitan o han habitado este planeta llamado tierra. Por esos tenemos el cerebro tan grande en comparación con nuestro cuerpo, este cerebro pesa más de un cuarto de la totalidad de su conjunto de ahí la forma de medusa que desarrollamos para cubrirlo, estos se lo dijimos Darwing antes de que escribiera “El origen de las especies”.
Con una maniobra sencilla y ágil lo sacó de debajo de un caparazón y se lo mostró a todos los presentes, después de esto siguió enseñando otras partes del cuerpo “presente”hasta llegar a un racimo de salientes protuberancias menores que los tentáculos principales en un lugar escondido bajo la gran cabeza, para continuar diciendo: Entre este racimo de nervios, están todos nuestros órganos superiores, como la vista que está aquí, en el extremo de este tentáculo, el oído en este otro lugar, los intestinos en este orificio, todo esto lo iba señalando al tiempo que hablaba, a los humanos presentes les diré que no tenemos sangre ni huesos, no lo necesitamos para nuestros movimientos en el agua y así poder soportar las grandes presiones del fondo marino sin problemas.
Donde no nos diferenciamos de vosotros es en el alma, lo inmaterial, lo emocional, lo racional
Porque nuestra vida al cabo de nuestra larga existencia, se ha convertido más espiritual que vegetativa.
Vosotros en el futuro, también debéis llegar hacerlo algún día, y conseguir poder sentir más con el alma, que con vuestro cuerpo.
Ya existen desde hace unos 10.000 años entre vosotros hombres de esas características, fueron que a los primeros que empezamos a orientar, os habéis preguntado alguna vez ¿dónde estaban antes los sabios, los pintores, los poetas, los creadores, los filósofos, los profetas..?.Si tuvo que pasar más de un millón de años para que vosotros solos inventarais la rueda.
A estos primeros hombres le dimos la cultura, enseñándoles a empezar a sentir más placer por la contemplación de una obra de arte, una escultura, un cuadro, o la simple lectura de un libro que por el gusto que da la mejor bebida e incluso la comida más apetitosa.
También así fue nuestro comienzo, emocionándonos con la luz, con el saber de las cosas, con la contemplación...
Continuó durante varias horas con charlas muy interesantes de todo lo que les afectaba, haciendo constantemente mención al desarrollo de los valores espirituales, cultivar el arte y el estudio, ciencias y letras, demostrándonos que su cuerpo no tenía ninguna importancia, que era apenas nada, ¡¡solo agua!!.
Nos volvió a repetir otra vez: que es poco el sacrificio que se necesita a cambio del mucho placer que se siente cuando se alcanza el éxito.
Acordaos, de vuestros genios que os han precedido: Sócrates, Dante, Galileo, Miguel Angel, Newton, Fleming, y tantos humanos que hicieron algo de provecho para ellos y para las generaciones futuras.
Que tardaran en desaparecer sus nombres de vuestras mentes, porque se esforzaron, consiguiendo hacer un bien a vuestra humanidad, sin pedirles nada a cambio.
Yo dijo, con esta charla termino no sin antes volver a repetiros que os hemos elegido a vosotros los presentes, y a otros muchos semejantes en otros tiempos de la antigüedad, para ello hemos teniendo en cuenta principalmente vuestra edad, que es la del inicio de vuestra independencia como hombres.
La época de mayor idealismo en cada vida, tiempo donde escogeréis vuestro destino. También hemos estimado mucho vuestro cociente intelectual, vigilándoos sin que os dierais cuenta, por nuestro superior desarrollo en tecnología e inteligencia.
Quiero advertiros que no reparéis en la forma de nuestros cuerpos si os parecen son feos, también a nosotros los vuestros nos parecen feísimos, valorar más, como os he dicho antes lo que poseéis en vuestro interior que lo que mostráis en vuestro el exterior, ya sabéis, la belleza se marchita, el conocimiento y la inteligencia no.
Dio por terminado su discurso para mostrarnos en detalle aquella colonia donde habitaban, pero debíamos volver a la tierra de donde salimos no sin antes recodarnos otra vez de que deberíamos guardar silencio con todo lo oído, lo visto y lo enseñado, pues nunca nos creerían, pues los humanos todavía no tienen medios para descubrirnos por lo inaccesibles que estaban, su fácil transformación y sobre todo por lo incrédulos que eran.
Guillermo se despidió de su amigo panameño y del inglés, era con los que más había intimado, quedando verse en el futuro en cualquier lugar del mundo, pero que por supuesto no sería allí. En el fondo del mar.
Se encaminó a la nave que lo devolvería a tierra firme, una vez dentro, durante el viaje, le entregaron lo que sería el último pergamino.
Este era mucho más extenso, mejor y más bello que los anteriores., Se encontraba su nombre grabado en oro, lo abrió con gran curiosidad comenzando a leer despacio una especie de consejos escritos y numerados que decían más o menos:
Ama a tus semejantes sin límite, no te importe sean superiores o inferiores a ti, ayúdalos con todas tus fuerzas a salir de sus miserias y de su incultura.
Que tu mente mande en tu cuerpo para separar del bien del mal, de este modo tu cuerpo nunca podrá hacerlo porque tus ideas más fuertes se lo impedirán..
Luego seguían frases en estos términos con palabras como: solidaridad, responsabilidad, justicia, moral, cultural, sinceridad, dignidad, convivencia, fe, sinceridad, honradez......
Leyó una sentencia que decía: que por el estudio y la dedicación, se podía llegar a ser un Súper-Hombre, (mitad Jesús mitad Cesar), y , si no se lograba llegar a tanto, había que intentarlo mientras se tuvieran fuerzas para aproximarse lo más posible.



Guillermo, cerrando los ojos iba recordando todo esto de su lectura, no quiso continuar la misma, hasta que no fuera cumpliendo con todo lo que llevaba leído y recordaba, pues era demasiado densos los consejos, y, tenia toda la vida por delante para ir aplicándolos..

EL PERGAMINO
S.G.M.
Granada, diciembre del año 1972.

domingo, 20 de febrero de 2011

Esperanza en una sala de espera

Esperanza Garcés I

Esperanza cerró la puerta de la sala de espera detrás de si y a continuación se sentó en una silla. Sacó su teléfono móvil y después de manipular durante unos segundos lo puso junto a su oreja.
- Oye, que no te he llamado antes por que no he podido. Si, estoy en el dentista ¿como lo sabes? Ya, por la música, si es horrible, no se por que siempre será la misma. Deberían poner la radio o algo mejor. Bueno, que nada tía, que luego te llamo cuando salga y nos tomamos algo si podemos.
Volvió a poner el teléfono en el bolso y acercó el brazo para cojer una revista del montón que había sobre la mesa.
- Lo que suena es Spanish Flea, de Herp Albert.
Esperanza levantó la cabeza. No tenia claro quien había hablado hasta que vio a un hombre que sentado en un rincón y en el que no había reparado hasta ese momento. Le miró, sonrió tímidamente, asintió la cabeza y abrió la revista que tenia en la mano.
- De hecho, es un músico cojonudo, pero se decidió a hacer este tipo de música, aunque como productor ha hecho cosas muy buenas. Si se hubiese dedicado al jazz, seria uno de los mas grandes. Ha vendido setenta y cinco millones de copias en todo el mundo.
Esperanza volvió a mirar al hombre. Tenia unos treinta y cinco años, barba poblada y pelo largo a la altura de los lóbulos. La sensación que tuvo Esperanza al verle por segunda vez es que no la gustaría compartir un ascensor con él.
- ah, muy bien - dijo con una sonrisa intencionadamente falsa.
- Siempre dices que te gusta la música, pero en el fondo no te importa una mierda. - contestó el tipo con otra sonrisa que, esta si, era autentica.
Los ojos de Esperanza se volvieron completamente redondos y su boca quedó entreabierta.
- Te has olvidado de mi ¿verdad? claro ha pasado mucho tiempo.
Esperanza frunció el ceño. - ¿Nos conocemos? - Preguntó al fin.
- Pues anda que no has compartido cosas conmigo, chica. En la universidad ¿te acuerdas? claro, que yo no tenia barba y siempre vestía con una camisita y unos pantalones chinos.
- ¿Estiven? Pero no me lo puedo creer ¿como estás? ¿que haces aquí?
- Pues ya ves - contestó Estiven - al dentista. ¿Y tú? ¿como estás?
- Pues muy bien. Vengo aquí a un tratamiento todas las semanas, pero hoy acabo. Oye, y que tal, después de que te diesen la beca no volvimos a saber de ti. ¿Has aprobado alguna oposición al final?
- No, que va. Lo intenté dos veces, y bueno, aprobé una para personal administrativo, pero acabé pidiendo una excedencia. ¿Y tú?
- Bueno, yo si, y muy bien. Tengo un nivel alto, claro que fueron muchos años estudiando.
Mientras Esperanza decía esto echó el cuerpo ligeramente hacia adelante y erectó su espalda. Las comisuras de los labios se estiraron hacia las orejas y comenzó a sentirse cómoda en su posición de ganadora. En ese momento por su cabeza pasó una idea: “así que de perdedor no solo tiene la pinta”.
- ¿Y no trabajas en ningún ministerio? - preguntó - ¿Y a que te dedicas?
- Pues es que eso de poner sellos a papeles no va conmigo. Y como me aburría y no ganaba demasiado, lo dejé. Abrí un bar de copas, y allí curro un montón pero me encanta. Y además tengo tres clínicas dentales más como esta. Con otros dos socios, claro. Oye, a ver si nos tomamos algo un día de estos.
- Pues yo ahora estoy libre, así que si quieres te espero y nos ponemos al día.
- Ahora tengo una reunión con los dentistas que trabajan aquí, pero va a ser poco tiempo. Si me esperas diez minutos, te invito a una copa. - Dijo Estiven mientras se ponía de pie.
- Claro - contestó ella.
En ese momento la puerta se abrió y entró el doctor Alcolea. “Estiven, pasa a mi despacho, en seguida estoy contigo”. Esperanza se levantó de la silla y se despidió de su amigo con un “hasta ahora”. El doctor entró en la sala de espera y cerró la puerta.
- Bueno, Esperanza, hoy es el último día que te veo por aquí. Espero que estés contenta. Bueno, dame dos besos.
Esperanza se acercó al dentista y este la cogió de la cintura, se dieron dos besos en la mejilla, y sin que ella se lo esperase, también recibió un beso en los labios.
- Bueno, si necesitas algo, ya sabes donde estoy - dijo él antes de salir.
En la soledad de la sala de espera, Esperanza buscó su teléfono móvil y después de tenerle un rato en la mano, hizo una llamada.
- Tía, no te vas a creer lo que me ha pasado.

Esperanza Garcés II



Esperanza cerró la puerta de la sala de espera detrás de si y a continuación se sentó en una silla. Sacó su teléfono móvil y después de manipular durante unos segundos lo puso junto a su oreja.
- Oye, que no te he llamado antes por que no he podido. Si, estoy en el dentista ¿como lo sabes? Ya, por la música, no se que serían las salas de espera sin Herp Albert. Y los ascensores, si. Bueno, que nada tía, que luego te llamo cuando salga y nos tomamos algo si podemos.
Volvió a poner el teléfono en el bolso y acercó el brazo para cojer una revista del montón que había sobre la mesa.
- No conozco muchas mujeres que conozcan a Herp Albert.
Esperanza levantó la cabeza. No tenia claro quien había hablado hasta que vio a un hombre que sentado en un rincón y en el que no había reparado hasta ese momento. Le miró, sonrió tímidamente, asintió la cabeza y abrió la revista que tenia en la mano.
- Es un músico cojonudo, pero se decidió a hacer este tipo de música, aunque como productor ha hecho cosas muy buenas. Si se hubiese dedicado al jazz, seria uno de los mas grandes.
Esperanza volvió a mirar al hombre. Tenia unos treinta y cinco años, barba poblada y pelo largo a la altura de los lóbulos. La sensación que tuvo Esperanza al verle por segunda vez es que no la gustaría compartir un ascensor con él.
- Si, es cierto - dijo con una sonrisa intencionadamente falsa.
- Veo que en eso no has cambiado nada. Tu colección de discos es una de las mejores que he visto - contestó el tipo con otra sonrisa que, esta si, era autentica.
Los ojos de Esperanza se volvieron completamente redondos y su boca quedó entreabierta.
- Te has olvidado de mi ¿verdad? claro ha pasado mucho tiempo.
Esperanza frunció el ceño. - ¿Nos conocemos? - Preguntó al fin.
- Pues anda que no has compartido cosas conmigo, chica. En la universidad ¿te acuerdas? claro, que yo no tenia barba y siempre vestía con una camisita y unos pantalones chinos.
- ¿Estiven? Pero no me lo puedo creer ¿como estás? ¿que haces aquí?
- Pues ya ves - contestó Estiven - al dentista. ¿Y tú? ¿como estás?
- Pues muy bien. Vengo aqui a un tratamiento todas las semanas, pero hoy acabo. Oye, y que tal, después de que te diesen la beca no volvimos a saber de ti. ¿Has aprobado alguna oposición al final?
- No, que va. Lo intenté dos veces, y bueno, aprové una para personal administrativo, pero acabé pidiendo una excedencia. ¿Y tú?
- Bueno, yo si, y muy bien. Tengo un nivel alto, claro que fueron muchos años estudiando.
Mientras Esperanza decia esto echó el cuerpo ligeramente hacia adelante y erectó su espalda. Las comisuras de los labios se estiraron hacia las orejas y comenzó a sentirse cómoda ante la presencia de un viejo amigo. En ese momento por su cabeza pasó una idea: “vaya, todos pensabamos que acabaria de subsecretario en algún ministerio”.
- ¿Y no trabajas en ningún sitio? - preguntó - ¿A que te dedicas?
- Pues es que eso de poner sellos a papeles no va conmigo. Y como me aburria y no ganaba demasiado, lo dejé. Abrí un bar de copas, y allí curro un montón pero me encanta. Y además tengo tres clínicas dentales más como esta. Con otros dos socios, claro. Oye, a ver si nos tomamos algo un día de estos.
- Iba a tomar algo con una amiga, si quieres venir te espero y nos ponemos al día.
- Ahora tengo una reunión con los dentistas que trabajan aquí, pero va a ser poco tiempo. Si me esperas diez minutos, nos tomamos una copa. - Dijo Estiven mientras se ponia de pie.
- Claro - contestó ella.
En ese momento la puerta se abrió y entró el doctor Alcolea. “Estiven, pasa a mi despacho, en seguida estoy contigo”. Esperanza se levantó de la silla y se despidió de su amigo con un “hasta ahora”. El doctor entró en la sala de espera y cerró la puerta.
- Bueno, Esperanza, hoy es el último dia que te veo por aqui. Espero que estés contenta. Bueno, dame dos besos.
Esperanza se acercó al dentista y este la cogió de la cintura, se dieron dos besos en la mejilla, y sin que ella se lo esperase, tambien recibió un beso en los labios.
- Bueno, si necesitas algo, ya sabes donde estoy - dijo él antes de salir.
En la soledad de la sala de espera, Esperanza buscó su telefono movil y despues de tenerle un rato ne la mano, hizo una llamada.
- Tia, no te vas a creer lo que me ha pasado.

Entrevista con Esperanza

Esperanza Garcés I

Madrid, siete de la mañana. Tengo que escribir una entrevista al personaje que he elegido, aunque estoy pasando por una etapa de abulia. Estoy parado en un semáforo esperando a que cambie el color de la luz, miro a mi derecha y allí está. Hoy no me apetece inventar respuestas de una mujer como ella. Me acerco y la digo que quiero hacerla una entrevista. Me mira raro. Saco una tarjeta de visita que me dio un periodista de televisa en Cancún y me hago pasar por él. Digo que estoy escribiendo una serie de artículos sobre gente corriente de Madrid que entra a trabajar antes de las siete y media para un medio de México. Sonríe y hace que se lo cree. Saca una tarjeta suya del bolso y me la entrega. A media mañana concertamos una cita para comer. A continuación dejo un extracto de la entrevista que tuvo lugar durante la comida.

- ¿Eres de Madrid?
- No, yo soy de Burgos. Llegué a Madrid a estudiar la carrera y ya me quedé.
- ¿Que fue lo que estudiaste?
- Estudié derecho. No fue mi primera opción. La verdad es que al principio prefería algo más bonito, como historia del arte o filosofía, pero mi padre me convenció para hacer otra cosa. Él es contable en una oficina y siempre me ha dicho que si quiero tener futuro en este país debo hacer oposiciones por que, ya sabes, es un trabajo para toda la vida y esas cosas. Al principio pensé en opositar para patrimonio nacional en restauración o algo así, pero luego vi que el derecho tiene muchas mas salidas, así que eso fue lo que hice.
- ¿Te gusta tu trabajo?
- Si, mas o menos. Es un poco aburrido, pero como todos los trabajos, supongo.
- ¿Que te gusta hacer cuando no estás en el ministerio?
- Pues me gusta divertirme. Voy a tomar un café con una amiga o los fines de semana voy a bailar a algún sitio con alguien. Me gusta conocer gente o ir al teatro o al cine.
- ¿Tienes novio?
- No, bueno, ahora mismo no.
- ¿Estas enamorada?
- ¡No!
- ¿Odias a alguien?
- Si, claro, eso si. Como todo el mundo.
- ¿A quien?
- Bueno, no tiene mucha importancia. Es un tío que me hizo algo. Ya está, lo dejamos ahí.

Este es el final de la entrevista. La he tenido que invitar a comer diciendo que iba a cargo de la productora, así que este ejercicio me ha costado veinte euros.


Esperanza Garcés II


Madrid, siete de la mañana. Tengo que escribir una entrevista al personaje que he elegido, aunque estoy pasando por una etapa de abulia. Estoy parado en un semáforo esperando a que cambie el color de la luz, miro a mi derecha y allí está. Hoy no me apetece inventar respuestas de una mujer como ella. Me acerco y la digo que quiero hacerla una entrevista. Me mira raro. Saco una tarjeta de visita que me dio un periodista de televisa en Cancún y me hago pasar por él. Digo que estoy escribiendo una serie de artículos sobre gente corriente de Madrid que entra a trabajar antes de las siete y media para un medio de México. Sonríe y hace que se lo cree. Saca una tarjeta suya del bolso y me la entrega. A media mañana concertamos una cita para comer. A continuación dejo un extracto de la entrevista que tuvo lugar durante la comida.

- ¿Eres de Madrid?
- No, yo soy de Burgos. Llegué a Madrid a estudiar la carrera y ya me quedé.
- ¿Que fue lo que estudiaste?
- Estudié derecho. No fue mi primera opción. La verdad es que al principio prefería algo más bonito, como historia del arte o filosofía, pero mi padre me convenció para hacer otra cosa. Él es contable en una oficina y siempre me ha dicho que si quiero tener futuro en este país debo hacer oposiciones por que, ya sabes, es un trabajo para toda la vida y esas cosas. Al principio pensé en opositar para patrimonio nacional en restauración o algo así, pero luego vi que el derecho tiene muchas mas salidas, así que eso fue lo que hice.
- ¿Te gusta tu trabajo?
- No, en absoluto. Es muy aburrido. Creo que preferiría estar haciendo otra cosa.
- ¿Que te gusta hacer cuando no estás en el ministerio?
- Pues muchas cosas, la verdad. Los fines de semana suelo quedar con una amiga y vamos a tomar una copa a algún sitio o me quedo en casa escribiendo algún artículo y escuchando música. Me gusta ir a la opera o al cine o a cualquier exposición.
- ¿Tienes novio?
- No, bueno, ahora mismo no.
- ¿Estas enamorada?
- Ya me gustaría.
- ¿Odias a alguien?
- Si, claro, eso si. Como todo el mundo.
- ¿A quien?
- Bueno, no tiene mucha importancia. Es un tío que me hizo algo. Ya está, lo dejamos ahí.

Este es el final de la entrevista. La he tenido que invitar a comer diciendo que iba a cargo de la productora, así que este ejercicio me ha costado veinte euros.